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Comunicaciones |
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Estudios sobre el discurso |
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| Armentia Vizuete, José Ignacio- |
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La crítica de consumo como género representativo del periodismo de servicios: el caso de la crítica enológica en la prensa vasca
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El periodismo de servicios puede considerarse como una respuesta de la prensa convencional a la progresiva pérdida de lectores que durante la última década vienen sufriendo los diarios de todo el ámbito occidental. Se trata de ofrecer temáticas de utilidad inmediata para el lector, que convivan en las páginas del periódico junto a los grandes temas socio-económicos y políticos que tradicionalmente han ocupado la mayor parte de las agendas informativas. En este este contexto donde se entiende la aparición de nuevas variantes textuales que buscan una mayor utilidad para el lector. Ente éstas habría que citar la denominada “crítica de consumo” donde permanecen las principales características formales de la crítica periodística convencional: un titular expresivo o apelativo, la presencia de una ficha técnica donde se condensan las principales claves informativas del asunto tratado, un esquema de texto alejado de la pirámide invertida y que recuerda más al de las sentencias judiciales (planteamiento del caso, fundamentos, conclusión). Lo que diferencia la crítica de consumo respecto a la crítica periodística convencional es la temática a la que se refieren. Desde hace más de un siglo la crítica periodística se ha centrado fundamentalmente en el ámbito artístico o cultural: literatura, arte, teatro, cine, música, etc. La crítica de consumo, en cambio, se centra, como su nombre indica, en productos de adquisición más o menos masiva: ordenadores, impresoras, restaurantes, hoteles, viajes, coches. La crítica de consumo busca una utilidad inmediata, ya que de su contenido puede depender la adquisición o no por parte del lector de un determinado producto. Las críticas de restaurantes en guías especializadas, o de automóviles en revistas del sector pueden considerarse un precedente de este tipo de crítica que paulatinamente, sobre todo durante la década de los 90, ha ido llegando a las páginas de la prensa española. En la segunda mitad de dicho decenio rara era la publicación que no contaba a lo largo de la semana con alguna crítica referente al ámbito informático. Dentro del subgénero de la crítica de consumo, la crítica de vinos o crítica enológica constituye un apartado peculiar. Su principal característica es que la crítica negativa es prácticamente inexistente, algo que no ocurre con el resto de las temáticas. Cualquier vino elegido para su análisis, por el hecho de serlo ya merece, al parecer, unas palabras de elogio. Otra curiosidad de esta variante periodística radica en la utilización de un lenguaje y una terminología frecuentemente alejada de la del lector-tipo de prensa (“Color profundo con iridaciones naranja procedente de su prologando añejamiento…” “Aromas frutales potentes y limpios, con matices picota y frutas silvestres…”, “En boca se presenta con cierto cuerpo, equilibrado y fresco Ideal para ...”). Es decir, nos encontramos, salvo contadísimas excepciones, con una traslación literal del lenguaje técnico de la cata, algo muy alejado de los conocimientos contextuales de la mayor parte de los lectores. Sería algo así como encontrarnos básicamente con una exposición de las características de la ingeniería de automoción empleada a la hora de acudir a la valoración de un determinado modelo de automóvil.
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