El negocio del mundo del corazón en manos de las productoras
Los programas del corazón siguen teniendo la respuesta del público. Las cadenas de televisión no renuncian a estos espacios que se han convertido en la locomotora económica de muchos canales por sus bajos costes de producción y sus altos beneficios. Estos nuevos espacios han pasado a ser realizados por productoras independientes para las cadenas en un nuevo juego de alianzas y de exclusividades. Un hecho importante en el panorama audiovisual ha sido el nacimiento de dos nuevos canales analógicos de cobertura nacional: Cuatro (grupo Sogecable) y La Sexta, (un consorcio de productoras). Este nacimiento ha provocado nuevas políticas de producción dentro de las televisiones españolas y nuevas relaciones y alianzas con las productoras (éstas representan el 33’9% de los contenidos de televisión). De esta manera, las cadenas de televisión tienden cada vez más a reducir su estructura empresarial, tanto técnica como humana para poner en manos de productoras independientes la creatividad y el desarrollo de sus propios programas. Telecinco ha comenzado una nueva política empresarial que consiste en “apadrinar” el nacimiento de nuevas productoras con jóvenes profesionales con talento y entrar a participar en su accionariado firmando acuerdos de preferencia. Crear la figura de “productor de confianza.”. Telecinco pretende fidelizar el talento y controlar sus productos de manera muy cerca. Quiere que todos sus programas y series pasen a ser producidos por productoras participadas para controlar todos los programas directamente y obtener mayor rentabilidad (acuerdo de exclusividad hasta el 2010 con las productoras Mandarina y La Fábrica de la televisón y ha adquirido un 30% de cada una de ellas.) . Antena 3 y Globomedia han llegado a un acuerdo por tres años, en los que la productora se compromete a producir para la cadena anualmente un volumen mínimo garantizado de series de ficción y programas de entretenimiento. Al mismo tiempo, Antena 3 realiza todos sus programas del corazón a través de productoras. Los dos nuevos canales analógicos siguen la tendencia y dejan en manos de productoras independientes parte de su programación con contenido rosa. Sólo queda un pequeño reducto en la televisión pública de programas de producción propia. En definitiva asistimos a nuevas formas de contar el relato rosa que cuentan con nuevos productores que se han posicionado en las políticas de programación de las cadenas a través de contratos de exclusividad y de ser participadas por las cadenas. Se recurre a ellas como revulsivo en el mundo del audiovisual diversificado por la entrada de nuevos operadores privados y de nuevas oportunidades de negocio. Las productoras dominan en la creación de proyectos y superan a las propias cadenas a la hora de realizar programas. De esta manera las propias cadenas de televisión reducen sus plantillas y sus componentes técnicos para obtener mayores beneficios con productos realizados por otras empresas.